En contramarcha a un estudio divulgado recientemente en The Washington Post, el cual sorpresivamente reveló que muchos nativos digitales prefieren los libros fĆsicos antes que sus versiones electrónicas, la lectura en e-readers y tabletas ha crecido en forma exponencial durante la Ćŗltima dĆ©cada. Los usuarios de telĆ©fonos inteligentes tambiĆ©n participan en este movimiento, gracias a la llegada de smartphones con pantallas que ya superan las 5 pulgadas y se postulan como dignas plataformas para la lectura.
En MĆ©xico, funcionarios de cultura decidieron agregar la lectura digital como variable en una encuesta que se realizarĆ” este aƱo entre los lectores, con el fin de aplicar una perspectiva mĆ”s ajustada a los tiempos que corren. Encuestas anteriores se mantuvieron en un mismo promedio (2.9 libros al aƱo por persona); segĆŗn los responsables de la estadĆstica, el nulo crecimiento se explica por no haber evaluado que las tecnologĆas digitales han perforado directamente en mĆ©dula de los lectores.
GRATIS Y TAMBIĆN LEGAL
Que un contenido sea gratis no es necesariamente sinónimo de piraterĆa. Los amantes del cuento, la novela y la poesĆa pueden dar con un buen nĆŗmero de bibliotecas virtuales que ofrecen volĆŗmenes que aunque son gratis no vulneran su copyright.
Proyecto Gutenberg es un ejemplo clĆ”sico. Creada en la dĆ©cada del ’70, esta plataforma ostenta un amplio catĆ”logo de libros para descargar (mĆ”s de 45 mil), disponibles en diversos formatos, EPUB, Kidle, HTML, texto plano, etc. Las obras son de dominio pĆŗblico, por autorización de los autores o por derechos que caducaron. Si bien la mayor parte de los libros estĆ” en inglĆ©s, el certero buscador del sitio arroja unos cientos de resultados en espaƱol; el MartĆn Fierro de JosĆ© HernĆ”ndez entre ellos.
Otra fuente es Wikisource, una iniciativa impulsada por la misma fundación que estĆ” detrĆ”s de la cĆ©lebre enciclopedia online Wikipedia. TambiĆ©n ofrece textos con derecho de copia libre, con cosas poco conocidas y otras mĆ”s populares, con clĆ”sicos de la literatura argentina como Cuentos de amor, de locura y de muerte de Horacio Quiroga, El hombre mediocre de JosĆ© Ingenieros, y los cuentos de Fray Mocho, entre otras. TambiĆ©n la Biblioteca Virtual Cervantes tiene muchĆsimo material disponible de autores espaƱoles e hispanoamericanos.
El Colectivo, una editorial con sede en Buenos Aires, afirma que los volĆŗmenes de su catĆ”logo son Ā«libros libresĀ» en la creencia que Ā«el conocimiento debe poder circular y compartirse como patrimonio cultural de los pueblosĀ». En su sitio web es posible acceder al catĆ”logo que incluye ensayos, narrativa y poesĆa, entre otros gĆ©neros, e ir sin intermediarios a una versión gratis de cada una de las obras en formato PDF, y publicada bajo licencia Creative Commons (permite la libre distribución y uso no comercial, sin dejar de mencionar la fuente). Otras editoriales como Traficantes de SueƱos y Bubok emprenden estrategias similares (y tambiĆ©n tienen libros con precio de tapa).
Bajo esta misma modalidad funciona ManyBooks.net, con una librerĆa de casi 30 mil tĆtulos (unos 250 tĆtulos en espaƱol) y formatos compatibles con Kindle, Nook y iPad, entre otros lectores. El sitio agrega recomendaciones y reseƱas escritas por los visitantes.
En Libroteca.net tambiĆ©n ofrecen libros en espaƱol, lo mismo que que The Internet Archive en su apartado de textos, LibroDot, Ganso y Pulpo y Libroteca son otros espacios en los cuales es posible dar con libros gratuitos y de descarga legal, en un terreno en el que tambiĆ©n se anotan las grandes compaƱĆas. Con algo de destreza en la bĆŗsqueda, tambiĆ©n es posible dar con obras sin costo en Amazon, Play Books y iTunes. De hecho, Hundred ceros monitorea los tĆtulos gratis en Amazon. En El Club del ebook tambiĆ©n hay una lista de alternativas para descargar libros sin cargo.
ĀæY si buscamos tĆtulos tradicionales (y pagos) pero en versión electrónica? Varias de las librerĆas locales ofrecen la opción de comprar un ebook, lo mismo que las tiendas de Amazon, Apple o Google; en esta nota listamos algunas de las alternativas disponibles en la Argentina.
Fuente: La Nación.





