En una jornada que superó todas las expectativas, el emblemático establecimiento albergó una nueva edición del prestigioso ciclo «Un vermut con la historia», bajo la organización del Ciclo Cultural Bahía Blanca No Olvida y la dirección general del escritor y gestor cultural José Valle.
La velada comenzó con la esperada charla «Historias de Radio», un espacio que logró potenciar la «cultura del encuentro» y rescatar la mística de los cafés tradicionales de la ciudad.
La mesa de debate y anécdotas radiales estuvo coordinada por el propio José Valle, quien compartió reflexiones junto a tres destacados referentes de la comunicación y la cultura bahiense: Carlos Benítez, Beto Flores y Alberto Mac Dougall.
Juntos transportaron a los presentes por un viaje nostálgico a través del dial y el patrimonio afectivo de Bahía Blanca.
Durante el encuentro, el propio José Valle se tomó un momento para destacar la trascendencia de la convocatoria: «Mantener vivos estos espacios no es solo recordar el pasado, sino defender nuestra identidad. El Café Miravalles es un templo de la bohemia bahiense, y ver a la comunidad reunida aquí, unida por la radio, el tango y el afecto, demuestra que el patrimonio cultural de la ciudad sigue más vigente que nunca».
Uno de los momentos más significativos y de gran emotividad de la tarde-noche fue la entrega de distinciones. El ciclo rindió un justo y cálido homenaje a figuras destacadas por su trayectoria, aplaudidas con profunda admiración por todos los asistentes:
-Raúl Graff
-Marcela Wolf
-Rubén Azpeitia
-Víctor Hugo Zelaya
Para coronar la velada, las interpretaciones musicales dedicadas al cancionero popular argentino deslumbraron por su gran calidad. El escenario recibió primero la experiencia del cantor Gustavo Von Holtun y la frescura de la joven cancionista Agostina Etchandy.
El cierre de lujo estuvo a cargo de la reconocida cantante Gaby, «La voz sensual del tango». El nivel de los artistas conmovió a los presentes y logró la ovación unánime del bar, con un público que se puso de pie para coronar una jornada perfecta.
La elección del Miravalles reafirmó su rol como institución social única frente a la Estación Sud. Por sus mesas, que alguna vez custodiaron el paso de grandes como Luis Sandrini, Nicolino Locche o el mismísimo Carlos Gardel, volvió a respirarse la mística del tango y el eterno placer de compartir un buen vermut con la historia.





