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Ser emprendedor a los 50, un fenómeno laboral en la nueva normalidad

Por distintos motivos las personas mayores también juegan un rol importante en el ecosistema emprendedor.

Se suele hablar de la “Silver economy” para hacer referencia a un fenómeno relacionado con el impacto económico de una mayor expectativa de vida de la población mundial, que genera un mercado de bienes y servicios destinados a satisfacer las necesidades de las personas mayores.

El concepto tiene un fuerte basamento en la naturaleza del consumo de ese segmento: en general de poder adquisitivo elevado, y/o con menores cargas económicas, con más tiempo libre y disponibilidad para vivir nuevas (o pospuestas) experiencias.

Sin embargo, el fenómeno también tiene otras implicancias en el mundo laboral que la literatura reciente ha reflejado y que la pandemia por Covid-19 parece haber consolidado como una fuente de empleo y generación de recursos: el emprendorismo senior, que se inicia post 50 años.

En efecto, por distintos motivos las personas mayores también juegan un rol importante en el ecosistema emprendedor. Muchos autores encuadran en esta categoría a los emprendedores de 55 años o más, a quiénes se denomina“emprendedores silver” o “emprendedores seniors”.

Si bien pueden existir distintas motivaciones para iniciar un emprendimiento (a cualquier edad), en general se habla de dos factores: push y pull. Los primeros (push) se relacionan con los emprendedores por necesidad, y por tanto están asociados a factores negativos desde el punto de vista motivacional. En cambio, los segundos (pull) inician un emprendimiento motivados por la detección de una oportunidad y, por tanto, se relacionan con factores positivos.

Sea por necesidad o por oportunidad, los emprendedores seniors tienen múltiples beneficios para la sociedad, permitiendo afrontar los desafíos del cambio demográfico. Desde el punto de vista económico, constituyen un factor generador de empleo, al retirarse más tarde demoran o complementan los beneficios (muchas veces exiguos) de los sistemas de seguridad social, y generan un importante movimiento económico. Desde un punto de vista social, permiten preservar y compartir un acervo de conocimiento y experiencias acumulado que tienen un alto valor para la sociedad en general. Además, desde el punto de vista de la persona, presenta los efectos positivos asociados al bienestar que genera la actividad a mayor edad. (Extracto nota de Ambito).