Profertil

«Cuando yo me fui White estaba en su esplendor con las cantinas, los artistas y todas las calles limpias»

Una historia de vida que incluye capítulos fuertes de su juventud y adultez compartió Juan Carlos Salvucci, quien estuvo de visita por nuestra localidad recordando buenos tiempos del pasado.

Una visita especial y un punto de encuentro con amigos de la infancia, que tuvo lugar el sábado pasado en el salón del Club Whitense, fue el disparador para la charla que mantuvimos en IngenieroWhite.Com Radio, emitido por La Brújula 24, con el vecino Juan Carlos Salvucci, radicado en La Plata desde hace más de 40 años.

«Tengo 67 años y desde el ’74 estoy en La Plata. Vine a reencontrarme con mis compañeros de la primaria del Colegio Sarmiento y, aprovechando que me dedico a la música, poder compartir un asado y unos temas recordando aquella época», contextualizó Juan Carlos sobre su llegada a White.

–¿Qué recordás de aquellos años de infancia y juventud?
–Me crié en Sisco y Plunkett, yo estudiaba en el Colegio Industrial y cuando me recibí de Maestro Mayor de Obra ya quería ser arquitecto. Así que me fui a estudiar a La Plata, donde están los grandes maestros. Pasé por un montón de momentos, desde ser secuestrado por la Triple A en la época de Isabel Perón a ir a Malvinas y combatir en las islas siendo un sobreviviente.

«Lógicamente que los tiempos en White y la gente de acá siempre están, por eso hoy estamos reunidos con Carlitos Santamaría, Margoni, Susana Báncora, Ricardo Agniello, Elsa Amor, Cachito Mazzella, entre tantos otros», destacó.

–¿Y cómo aparece la música en tu vida?
–Yo estaba con el rock y el jazz y de a poco me fui conectando como «plomo» de grandes conjuntos de la época, como Los Plateros o Industria Nacional. Ahí empecé a conocer grandes grupos y a todo ese mundo de la música. Cuando me quise dar cuenta, era custodio de Susana Giménez en la época que salía con Monzón…

–En el medio de tantas historias, ¿cómo lo ves a White cada vez que venís de visita?
–Cuando yo me fui White estaba en su esplendor, con las cantinas, con Tulio, con todos los artistas; las calles estaban limpias, las casas pintadas y arregladas. Ahora es otra cosa. Fui al puerto y ví cosas que me interesaron. Sé que mi primo Hugo hace muchas cosas por White y lo que pude ver me gustó.