A casi tres meses del violento siniestro vial ocurrido en el barrio Universitario, Lucas Contreras, el joven motociclista de 19 años que estuvo internado en estado crítico, contó cómo cambió su vida tras el choque y por qué hoy necesita ayuda urgente para afrontar una operación clave para su recuperación.
El hecho ocurrió a fines de enero, cuando Lucas se dirigía a trabajar en moto durante las primeras horas de la mañana. Según relató, al pasar por el sector de la Universidad Nacional del Sur, un camión que estaba estacionado realizó una maniobra inesperada y terminó embistiéndolo.
“Me levanté el 27 de enero a las 6 de la mañana, tomé unos mates con mi mamá, preparé la moto y salí para el trabajo. Iba tranquilo, hacía frío, pero venía bien. Cuando paso por la entrada de la universidad, el camión estaba estacionado y de golpe me lo tiró encima. No miró por el espejo”, recordó.
El impacto fue brutal. Lucas cayó al suelo y quedó atrapado debajo del vehículo. Según su testimonio, el camión continuó avanzando varios metros sin detenerse.
“Yo frené y me caí, pero quedé abajo del camión. Siguió y me arrastró unos cinco metros arriba de la vereda. Después hizo marcha atrás y me pisó la cabeza”, expresó.
Las secuelas fueron devastadoras. El joven sufrió múltiples lesiones, entre ellas un grave traumatismo craneoencefálico, complicaciones vasculares y traumatológicas que derivaron en la amputación de su pierna izquierda. Además, perdió parte del cráneo y también su ojo derecho.
“Hay una parte del cráneo que no la tengo. Me tengo que operar”, explicó.
Durante su internación permaneció 15 días en coma y bajo cuidados intensivos. Desde entonces, comenzó una larga y difícil recuperación.
“Desde ese día mi vida cambió totalmente. Yo era un chico laburador, me gustaba trabajar muchísimo. Me faltaba una semana para quedar efectivo en el trabajo y el accidente fue a cinco cuadras de llegar”, lamentó.
Hoy, Lucas necesita una cirugía reconstructiva para colocarse tres placas en la cabeza. Sin embargo, asegura que los tiempos del sistema público no responden a la urgencia de su situación.
“El hospital me dijo que espere cinco años, pero yo no puedo esperar. Si me golpeo me puede pasar algo grave porque no tengo hueso”, advirtió.
Para reunir el dinero necesario, estimado en unos 10 millones de pesos, la familia organiza rifas, sorteos y distintas acciones solidarias.
“No puedo trabajar, no puedo hacer mucho. Lo único que puedo hacer es rifas o ventas. Hago todo eso para poder operarme”, señaló.
Pese al duro presente, Lucas mantiene intactas sus ganas de salir adelante.
“Me arruinó la vida, pero yo quiero salir adelante. Tengo 19 años y quiero operarme”, concluyó.





