Lo que no pudieron las duras heladas ni la grave crisis de 2001, lo estĆ” consiguiendo la inacción del Estado Nacional, que no reacciona ante la agonĆa de un sector del que dependen las familias de mĆ”s de 2000 productores, de alrededor de 40.000 trabajadores entre empleados directos e indirectos, y de cientos de proveedores de servicios e insumos.
Las gestiones que impulsaron las entidades se han revelado ineficaces para lograr del Estado las soluciones que sólo de Ć©l dependen, por lo que nos debemos una sincera autocrĆtica, a la par que estamos llamados a redoblar nuestros esfuerzos para consolidar la unidad de todos los eslabones de la citricultura y fortalecer el vĆnculo con nuestras comunidades.
Una actividad de alto impacto social se precipita en el vacĆo. De ser en 2008 el primer exportador de mandarinas del hemisferio sur, hoy la caĆda asciende al 70 %. En naranjas, la disminución es del 90 %.
No es culpa de la crisis internacional. El vecino Uruguay, con una fruta de similar calidad y en el mismo contexto mundial, ha conseguido ingresar en los potentes mercados de Brasil y Estados Unidos. PerĆŗ no para de crecer.
«El que tiene alma de citricultor se siente morir cuando no le queda otra que tirar fruta de reconocida calidad internacional, porque no le pagan nada por ella en el mercado interno, e intentar venderla al mundo lo hunde en la bancarrota, mientras el Estado Nacional permanece indiferente», señalan los productores.
La citricultura que hoy pareciera condenada a muerte no es asunto de terratenientes sino de familias: El 80% es agricultura familiar pura, en superficies de 20 a 30 hectƔreas.
Tormenta perfecta
– Desaparición de la rentabilidad. Se vende a 0,50 lo que cuesta producir y cosechar 1,50.
– Atraso cambiario. Rusia, comprador de nuestras mandarinas, devaluó 92% en los Ćŗltimos 12 meses. Europa el 20%.
– ElevadĆsimos aranceles de exportación, entre 16 y 23%. Los competidores lograron arancel cero.
– Imposibilidad de acceder a mercados rentables, como USA y Brasil.
– Inflación en dólares y excesivos costos internos.
– Asfixiante presión tributaria.
– Atraso en el cobro del IVA y los reintegros.
– Sin crĆ©ditos acordes a los tiempos de la actividad, que permitan la reconversión. Productores de paĆses competidores tienen crĆ©ditos al 5% anual. AquĆ, si es que se consigue, al 30% anual
– Ruptura de la cadena de pagos, concursos de acreedores y quebrantos.
– Carencia de recursos para afrontar la cura de las plantas, con el consiguiente riesgo de que Argentina pierda el estatus de paĆs libre de HLB.
– Senasa. Como autoridad de contralor fitosanitario, el organismo estĆ” absolutamente desfinanciado y con graves deficiencias en la operación, perjudicando con sus trabas toda la actividad.
Decisiones de fondo
– Decisión polĆtica. Si las autoridades nacionales deciden salvar a la citricultura, todo es posible.
– CrĆ©ditos a tasa blanda y con perĆodos de gracia, diseƱados en función de un cultivo perenne.
– Apertura de mercados. Gestión urgente para abrir los mercados de Estados Unidos y Brasil.
– Dólar diferencial para la fruta.
– Reforma tributaria, que adapte la presión fiscal a las caracterĆsticas propias de la actividad.
– Diferimiento de las obligaciones tributarias del aƱo 2015 para 2016, con planes en cuotas.
– EstĆmulo a la incorporación de mĆ”s mano de obra registrada mediante una atenuación de la carga tributaria, reconociendo en el citrus a unas de las pocas actividades económicas cuya mano de obra artesanal es insustituible. Ni la cosecha, ni la poda ni el raleo pueden ser hechas por mĆ”quinas.
– Auxilio del Estado para la adquisición de productos que permitan curar y abonar las quintas.
– Autorización a los exportadores para cancelar obligaciones tributarias con el saldo tĆ©cnico de IVA.
– Cobro automĆ”tico del IVA y reintegros.
– Apoyo del Estado para promover el consumo interno de citrus en espacios como FĆŗtbol para Todos.
– Insertar a la fruta fresca y al jugo cĆtrico, con sus reconocidas propiedades saludables, en la dieta de los colegios.
– Observatorio de precios que vigile la evolución de los costos desde la planta hasta lo que paga el consumidor final.
– Implementación de seguros multi riesgo especĆficos para la actividad citrĆcola.
– Tratamiento de la Ley de Creación del Fondo Nacional CitrĆcola.
– Devolución a los productores del capital de trabajo perdido en 2015, estimado en 1.800 millones de pesos, imprescindibles para que se eviten los inminentes quebrantos y se pueda continuar con la actividad en la próxima temporada, curando y preparando las quintas. Tal cifra, crucial para salvar a la citricultura, resulta irrelevante para el gobierno nacional, si se compara con los beneficios que otorga a otros sectores de la economĆa. Por ejemplo, favorece a la Industria Electrónica de Tierra del Fuego, exceptuĆ”ndola del pago de impuestos por $23.500 millones de pesos al aƱo (IVA, GANANCIAS, Impuestos Internos y Derechos de Importación).
– Modificación del ArtĆculo 26 de la Ley de Impuestos Internos, para elevar el porcentaje de jugo natural en las bebidas sin alcohol a base de frutas.
Fuente: Mercado.





