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«Los recuerdos de la primera cazuela son imposibles de olvidar y si pudiera volver a vivirlo lo haría de nuevo»

Margarita Marzocca revivió los años '80, que marcaron el inicio de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino y el brillo propio que rodeaba a la comunidad whitense en cada actividad.

Una buena parte de los recuerdos relacionados con los orígenes de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino revivió el último sábado en IngenieroWhite.Com Radio Margarita Marzocca, quien nos llevó con sus anécdotas al esplendor de los años ’80 y a la energía que rodeaba al centenario de nuestra localidad.

«Son recuerdos imposibles de olvidar. Esa primera cazuela marcó el inicio de algo nuevo. Todo comenzó con un grupo de corajudos que trabajábamos de manera increíble y a destajo. El entusiasmo era enorme y para mí es un honor que mi mamá haya sido la primera cocinera de la cazuela gigante hace ya más de tres décadas. Es una nostalgia linda porque uno recuerdo esos tiempos con mucho cariño», destacó Margarita.

En sus recuerdos de aquellos tiempos, la charla incluyó las sensaciones motivadores que generaba el centenario de White: «se arreglaron las avenidas, las luces, el pavimento…todos los días se inauguraba algo y hasta los vecinos buscaban pintar su casa de la mejor manera. Era gratificante estar ahí. Ojalá pudiera volver a ver a White así».

«Ahora los tiempos han cambiado. En esa época todo se hacía por los sueños que teníamos. Ahora sin la presencia de la Sociedad de Fomento o de los clubes sería imposible hacer la fiesta. Los espectáculos en esos tiempos eran locales y tuvimos, entre otros, a Abel Pintos, que recién empezaba a cantar. Hoy la veo distinta, pero igual me sigo emocionando y valorando el trabajo de la gente», indicó.

A sus 69 años y a la espera de su turno para la vacunación contra el COVID-19, Margarita vive sus días con la energía de siempre y con los cuidados que exigen estos tiempos de pandemia. Mientras tanto, siguió recordando momentos…

«El pescado hay que saber cocinarlo, lleva su tiempo de elaboración. En su momento, usamos 2.000 kilos de leña, 1.000 de quebracho, 800 de mejillones, 600 de langostinos y camarones. Y había que picar a cuchillo la cebolla, el ajo y el perejil porque sino mamá no te dejaba cocinar… Ella empezaba a las 5 de la mañana y la gente hacía cola para venir a comprar. El éxito fue increíble. Si pudiera volver a vivirlo lo haría de nuevo», aseguró.