Profertil

La ciudad de luces que flota en el Mar Argentino y está depredando nuestras aguas

Una enorme cantidad de barcos pesqueros extranjeros se acumulan alrededor la milla 200, donde termina nuestra Zona Económica Exclusiva y se llevan el pescado a sus países.

Desde el cielo y en medio de la noche se los puede ver. Parecen una flota enemiga esperando el momento indicado para atacar. De algún modo, lo son.

Sabíamos que existe, pero verlo es otra cosa. En medio de la nada, después de kilómetros y kilómetros de puro mar, aparece en el firmamento una muralla de luces. Por la dirección en la que volamos podría ser Bahía Blanca, pero es imposible: estamos a 200 millas de la costa argentina, sobrevolando el límite que separa las aguas internacionales de las nacionales.

La imagen se confunde con la que se tiene al llegar en avión a una ciudad en medio de la noche. Pero no estamos llegando a una ciudad sino atravesando el Océano Atlántico. ¿Qué hace esta ciudad súbita flotando ahí? Es lo que vinimos a descubrir.

El avión es un Boeing 787 gigantesco que hasta el año pasado pertenecía a Aeroméxico y ahora es de Enrique Piñeyro, el piloto, cineasta, empresario gastronómico, médico, filántropo, actor y también, de alguna manera, activista socioambiental. Lo adquirió justamente para poder hacer vuelos que generen algún tipo de impacto positivo en el planeta, y lo que estamos haciendo ahora mismo es volar durante cinco horas en medio de la noche para ver con nuestros propios ojos eso que él ve desde hace décadas en estas aguas.

“Desde la primera vez que hice algún vuelo de Ezeiza a Ushuaia -hace más de 20 años- que ya vi esto. Además fue sin buscarlo, a más de 40 mil pies de altura. Pero con el tiempo fue creciendo la actividad y hoy parece la costa de Nueva York”, dice.

El informe de Infobae cuenta que son barcos pesqueros principalmente de China, Corea, Japón, España y que «arrasan con todo», porque pescan sin pausa (sin permitir que la flora y la fauna marítima se regenere) y en muchos casos usan técnicas (como el arrastre) que aniquila los suelos y la vida bajo el agua.

El mar argentino termina a 200 millas marinas de la costa. Hasta ahí es nuestra Zona Económica Exclusiva (ZEE) y luego están las aguas internacionales. Si algún pesquero extranjero entra en nuestras aguas, está rompiendo la ley, pero por la enorme extensión de nuestro país es muy difícil para las fuerzas de seguridad nacionales (lo hacen la Armada y la Prefectura Naval) patrullar la zona de manera eficaz. (INFOBAE).