Luego de 48 horas de intenso trabajo y accionar prácticamente ininterrumpido, Ingeniero White sobrepasó los efectos climáticos que castigaron a gran parte de la costa bonaerense sin grandes sobresaltos.
Las tareas preventivas empezaron el jueves, en coordinación con Defensa Civil, Delegación, Armada y el propio Federico Susbielles.
En ese sentido, nuestra localidad contó con maquinaria pesada para reforzar la atención en la compuerta de ADM (FerroWhite), Castro Barros y zona Saladero-Boulevard, la cual había sido intervenida recientemente por Vialidad Nacional y fue sometida a algunas mofidicaciones por este evento.
Según los datos consultados por este medio, la marea llegó a 6,12 metros en su punto máximo, con un crecimiento sostenido en dos horas, durante la medianoche del viernes.
«Pienso que la gente se sintió segura. No entró agua en todo White, salvo las zonas inundables. En Boulevard, desde Rodó a la cancha de Huracán, estuvimos pendientes en todo momentos. Nos acompañaron desde Defensa Civil, Bahía Limpia, otras delegaciones y el propio intendente estuvo tres veces y me llamó en casi 20 ocasiones para seguir la situación», contó el delegado Juan Pablo Césari.
«Una vez que llegó a su pico máximo, se estancó en 3,12 metros y nos fuimos a Rubado, donde nos encontramos con la salida de agua por los desagües del puerto. Con la retro pudimos intevenir y desagotar rápido. Incluso, hoy estuvimos arreglando las compuertas que quedaron dañadas en Saladero, ya que tuvimos marea de 5 metros», amplió.
Durante toda la noche, hubo muchos protagonistas anónimos que acompañaron, vecinos atentos y postales de gente cargando agua caliente para los trabajadores locales.
Tanto FerroWhite, como el Hospital Menor, estuvieron disponibles como centro de asistencia y evacuación, aunque no hubo afortunadamente familias que lo necesiten.
«Esos gestos te llenan el alma. White es así. Me decían que desde 1974 no se daba una marea así. Estoy seguro que desde 2022 no pasábamos algo de este estilo», cerró Césari.





