Con una profunda relación con nuestro entorno whitense y portuario, hace diez años, en una visita a Bahía Blanca, Luis Brandoni compartió declaraciones sobre Ingeniero White y sus vínculo, que vale la pena recordar en este día tan significativo por su fallecimiento.
— Con Bahía Blanca el vínculo va más allá de lo profesional. ¿Hay muchos amigos por acá?
— ¡No sólo amigos! Tengo parientes. Tengo recuerdos de familiares muy cercanos a quienes veníamos a visitar desde mi más tierna infancia.
«El hermano de mi nono, Emiliani de apellido, vino a vivir a Ingeniero White y acá conformó una familia grande que, en virtud de haber tenido muchas hijas mujeres, fue perdiendo el apellido y derivando en otros.
“Tengo recuerdos del White de casas de chapa y madera y de empedrado, y en esta visita volví tratando de recordar aquellas calles llenas de arena y esos edificios que se construyeron con materiales livianos como en La Boca y la Isla Maciel, porque se creía que el suelo ganado al mar no las soportaría de otra manera. El resultado es un paisaje casi único. Es un lugar que, creo, que su intendente anda con ganas de recuperar y que debería ser recuperado.
«Volví al Museo del Puerto, y a Ferrowhite que miro con orgullo porque presenté en su momento el proyecto para que la ex Usina del puerto de Bahía Blanca finalmente se convirtiera en Monumento Nacional. Son museos que cuentan de manera vívida la historia del puerto y el ferrocarril en la Argentina, y todo ese sitio, espero, se convertirá muy pronto en un polo turístico de importancia».
— ¿Y en términos teatrales?
— Fueron muchas las veces en que he venido. Los bahienses siempre han sido muy generosos conmigo, incluso en momentos muy difíciles y eso es algo que a los actores nos deja una sensación de gratitud enorme.





