Como padre, me toca hablar públicamente sobre algo que jamás debería haber sucedido. Mi hijo, Martín de Mendonça Acevedo, de 22 años, es el único responsable de la actividad comercial vinculada al local de venta de celulares de Zelarrayán 179.
Ni mi esposa, ni mis otros hijos, ni yo tenemos relación comercial, económica o financiera con ese comercio. No somos socios, responsables, garantes ni administradores de esa actividad.
Martín es un adulto y deberá afrontar las consecuencias de las decisiones que tomó en su actividad comercial. Actualmente, su situación está siendo atendida por los profesionales que intervienen en el proceso correspondiente, quienes serán los encargados de establecer las obligaciones, acreedores y mecanismos que correspondan.
Comprendo perfectamente la angustia y el enojo de quienes señaron o pagaron un teléfono que no recibieron. Esas personas tienen un problema concreto y necesitan una respuesta concreta.
No pretendo minimizarlo ni justificarlo. Lo que sí necesito pedir es que ese conflicto comercial no se traslade a quienes no somos parte del negocio.
Durante los últimos días, integrantes de mi familia hemos sido incluidos en publicaciones y escraches en redes sociales, hemos recibido mensajes y sufrido situaciones de hostigamiento presencial en el domicilio que alquilamos. En algunas publicaciones también fueron expuestas imágenes de menores.
Por eso solicito públicamente que cesen las comunicaciones, amenazas, escraches o cualquier forma de hostigamiento dirigidos contra mi esposa, mis otros hijos y demás integrantes de mi familia, y que se retiren las publicaciones que los involucren o expongan.
Durante mucho tiempo junto a mí Esposa intentamos ayudar a mi hijo cada vez que tuvo dificultades. Lo hacemos porque somos sus padres y porque uno de los deberes que sentimos es intentar que nuestros hijos puedan levantarse después de una caída.
Pero esa ayuda familiar no convierte a los padres ni a los hermanos en responsables de una actividad comercial que no administramos ni dirigimos.
Hoy hemos agotado los recursos económicos para acompañarlo. Nuestra propia situación económica es extremadamente difícil. Apenas colaborar en la liberación del local y su departamento para que no sigan aumentando las deudas.
Por eso, a partir de este momento, serán el abogado y el contador que intervienen en su situación quienes deberán canalizar las cuestiones relacionadas con los acreedores y determinar el procedimiento que corresponda.
A los clientes que tienen un reclamo legítimo, les pido que lo canalicen por las vías correspondientes: acreedores.comercio.celulares@gmail.com
Esta nota no pretende disculpar a mi hijo, negar las obligaciones existentes ni desviar la atención de quienes fueron afectados.
Pretende solamente dejar algo absolutamente claro: Martín es responsable de su actividad comercial. Su familia no lo es. Somos sus padres, no sus socios ni sus acreedores, y hoy también somos personas afectadas por esta situación.
Por eso pedimos que el reclamo contra quien corresponda pueda desarrollarse por las vías legales y comerciales pertinentes, pero que se respete a quienes no somos parte de ese negocio.
Jorge de Mendonça DNI 14.381.615





