El fiscal Mauricio Del Cero dio a conocer nuevos avances en la investigación por el asesinato de Santiago Vega, el joven de 19 años que murió tras recibir un disparo en el cuello durante la madrugada del sábado en Ingeniero White. En ese marco, sostuvo que la evidencia reunida hasta el momento permite establecer que la víctima era ajena al conflicto que derivó en el crimen.
El hecho ocurrió luego de una pelea registrada en las inmediaciones de avenida San Martín y Plunkett, a la salida de un bar ubicado sobre avenida San Martín al 3400. Por el homicidio permanece detenido Joaquín Eleazar Larraburu, de 25 años, imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
«Lo peor, desde mi punto de vista, es que era ajeno a toda confrontación. Es lo que surge de las declaraciones testimoniales y de la evidencia incorporada hasta el momento», expresó Del Cero durante una entrevista con La Brújula 24.
El funcionario judicial explicó que la agresión comenzó en las inmediaciones del local nocturno conocido como 333, aunque el disparo fatal se produjo en la esquina de San Martín y Plunkett. Además, confirmó que la causa cuenta con registros de cámaras de seguridad privadas y numerosos testimonios, algunos de los cuales aún deberán ser ratificados en sede judicial.
Respecto al momento del ataque, Del Cero señaló que existen dos hipótesis sobre cómo el acusado obtuvo el arma de fuego. Una versión sostiene que la retiró de su vehículo, mientras que otra indica que se la habría entregado una persona que viajaba como acompañante. «En cualquiera de los dos casos, él toma el arma y efectúa un disparo», afirmó.
En relación con la autopsia, el fiscal indicó que los informes preliminares revelan que el disparo fue realizado a muy corta distancia, ya que la víctima presentaba signos compatibles con la deflagración de pólvora sobre la piel.
«Eso habla claramente de la intención de quien efectuó el disparo», sostuvo Del Cero, al remarcar que el proyectil impactó en una zona vital y provocó una muerte prácticamente inmediata al afectar el sistema nervioso central.
En ese contexto, descartó que la evidencia permita sostener la hipótesis de un disparo accidental o efectuado sin dirección determinada. «Lo importante es que esto demuestra la intención homicida», enfatizó.
Asimismo, reveló que dos testigos manifestaron que, instantes antes del disparo, Santiago Vega habría intentado desvincularse del conflicto diciendo: «Yo no tengo nada que ver». Esa versión será ahora objeto de nuevas medidas de prueba para determinar su veracidad.
La investigación continúa bajo la calificación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, delito que contempla una pena de entre 10 años y 8 meses y más de 33 años de prisión.
Tras el ataque, Larraburu escapó a bordo de un Volkswagen Gol, aunque su fuga terminó luego de chocar en la intersección de Ruta 3 y Pedro Pico. En el vehículo la Policía secuestró el arma de fuego que sería la utilizada en el crimen. El acusado intentó continuar la huida a pie, pero fue detenido por efectivos policiales.
Consultado sobre un posible consumo de alcohol o drogas por parte del imputado, Del Cero indicó que aún restan los resultados de los estudios toxicológicos, aunque consideró que ese aspecto no altera el eje de la investigación. «Sabía perfectamente lo que hacía, ya que tomó varias decisiones en muy poco tiempo», expresó.
Finalmente, el fiscal confirmó que Larraburu se negó a declarar durante la indagatoria y que actualmente es asistido por un abogado particular. También indicó que los investigadores continúan analizando el contexto previo al hecho y el rol de las personas que acompañaban al acusado al momento del crimen.
Con información de La Brújula 24.





