A dos días de la final y el cierre del Mundial, el preparador físico de la Selección Argentina Luis Martín, quien jugó en Huracán de Ingeniero White en 1992, compartió un posteo especial y la histórica camiseta de Lautaro Martínez con la que le anotó el gol a Inglaterra.
El profe de la Scaloneta llegó a nuestra localidad desde La Plata e integró un gran equipo del Globo, dirigido por Héctor Persevalli y Daniel Chico, con jugadores históricos como Mario Fernández, los hermanos Ginder, Daniel Bobadilla, Pablo Roa y Leo Andragnez, entre otros.
La reseña
La medalla dice 2do puesto y eso significa que no fuimos campeones y esto no tengo claro que así sea. Yo nací resultadista (mi escuela, mi ADN así lo dicen), pero que esta Selección consiguiera una identificación plena con la gente, a pesar del resultado final, que el país entero se sienta representado por los valores que estos jugadores transmitieron (humildad, sacrificio, solidaridad, compromiso, resiliencia, etc), sumado a las emociones que generaron en cada uno de nosotros.
También a la cantidad de niños y niñas que van a practicar fútbol o algún deporte (con todo lo que ello implica en tiempos actuales), para imitar a sus héroes (jugadores), soñando ser como ellos, porque ven que por ahí es el camino, que eso es todo lo que está bien.
Hablemos por ejemplo de los momentos inolvidables que se generaron entre las familias, padres y madres, abuelos y abuelas abrazándose con sus hijos/as, nietos/as, recuperando en parte el sentido de familia, creando momentos inolvidables, todos sintiéndose parte de este proceso.
Cuántas historias desconocidas hay, haciendo rituales, cumpliendo costumbres y realizando promesas, para colaborar con la causa.
Un país entero unido, sin oposición ni grietas, con los mismos colores, demostrándonos a nosotros mismos que si queremos, podemos, no hay nada igual o más hermoso que esto, millones y millones de personas abrazadas y con un mismo sentimiento.
Fuimos felices, encontramos una luz de esperanza a pesar de las dificultades diarias y eso tiene un valor incalculable.
Por todo lo mencionado y muchas cosas más que seguramente me olvide (todavía sigo emocionado por todo lo vivido y las muestras de amor y agradecimiento que recibimos), es que estoy seguro que ganamos el campeonato más importante de todos y no hay medalla que lo refleje. 2do puesto sí, para las estadísticas, pero 1ros en todos los sentimientos y sueños que genera el deporte y la luz de esperanza que brinda para todos aquellos que buscan una posibilidad de crecer y salir adelante. No es solo fútbol.





