No hace falta viajar lejos para demostrar lo que sentimos. Los argentinos llevamos la pasión en el corazón, y Ingeniero White también merece vivir su propia fiesta.
Invitamos a todos los vecinos a encontrarnos, una vez finalizado el partido, en la Avenida San Martín, con la camiseta puesta, una bandera en la mano y el orgullo de ser argentinos.
Que sea un festejo de todos y para todos. En familia, con amigos, con los chicos, cantando, abrazándonos y celebrando como solo nosotros sabemos hacerlo.
Pero hagamos un compromiso entre todos: que el único ruido sea el de los bombos, las bocinas y los cantos; que no haya lugar para las peleas ni la violencia. Demostremos que White puede dar el ejemplo y que la pasión también se vive con respeto.
Mañana no nos une un barrio, un club ni una diferencia. Nos une una sola bandera.
¡Llevá tu bandera, tu camiseta y tus ganas de cantar! Hagamos que la Avenida San Martín se llene de celeste y blanco y que el grito de «¡Vamos Argentina!» se escuche en cada rincón de White.
Porque cuando juega la Selección, el corazón de todos late igual. ¡Vamos Argentina!





