Cuando Ana y Liliana Pascual se acercaron al museo para sumar su testimonio al archivo oral, trajeron una torta.
Ellas eran vecinas de María Angélica Ferrari, detenida desaparecida en Ing. White en 1977 durante la última dictadura, vivían en calle Siches al 3900.
Sus casas estaban una al lado de la otra. En la entrevista charlamos sobre María Angélica, el barrio, los patios, y sobre cómo era ser adolescente en una localidad portuaria durante la dictadura. Pero Ana y Liliana llegaron al museo con una torta.
«Mi tía Carlota vivía atrás, ella tenía relación con María, la mamá de María Angélica y con Nicha, la tía. Venía todas las tardes a tomar mate con mi mamá, y un día recuerdo, viene y dice: ‘María Angélica me dio una receta que se hace con galletitas de agua, es como un turrón.’ Ella le decía el Turrón Argentino (muchos le dicen Turrón Chino) y recalcaba que las galletitas tenían que ser Criollitas… A partir de ahí lo empecé a hacer con su receta», cuenta Liliana.
También una torta en la mesa de la cocina del museo puede ser un dispositivo de memoria.





