Además de medio de transporte, el ferrocarril funciona como un símil, como una metáfora siempre a mano.
Tantas cosas se parecen a un tren. También este archivo en el que folios, carpetas y cajas de guarda van enganchando un documento con otro.
¿Con destino a dónde? ¿Hacia ese pasado que cada presente reescribe? ¿Hacia ese futuro que hoy parece menos nuestro que nunca?
El otro día, Juan Pedro Bernat trajo al museo esta foto. En ella se ve al maquinista Omar Cuervo arriba de una locomotora vaporera, probablemente la 3326 o 3328 del Ferrocarril Roca.
Juan Pedro no conoció al maquinista Cuervo. Dió con los papeles de Omar el día en que vaciaron la que era su casa. Juan Pedro tiene apenas 14 años y una extraña afición por “las cosas de antes”.
La foto estaba colgada en una pared de la cocina. El tiempo de una vida es esa pátina pegajosa que opaca la imagen, un sedimento de años de humo y vapor que no sale con nada. El tren es metáfora y la metáfora un medio de transporte.
Una palabra heredada del griego antiguo -μεταφορά, metaphorá- para aludir a los traslados del sentido a través de relaciones de semejanza. Sin escándalo, con método y sigilo, el archivo marcha.
(Gracias a Ariel Scolari y, a través suyo, a los maquinistas Armando Amadeo y Edgard Codd por ayudarnos a despejar dudas sobre la locomotora de la foto).





