“Repudiamos toda forma de violencia y entendemos que nuestro rol es trabajar para erradicarla mediante las herramientas que nos son propias: la educación, la reeducación, la reflexión crítica y la construcción de valores compartidos”, señala en uno de sus párrafos más destacados el documento con el cual -en la sesión plenaria del Consejo Superior del pasado miércoles- el rector Daniel Vega fijó la postura institucional y explicó a los consejeros el estado de situación sobre el caso del coipo que mataron dos jóvenes, uno de ellos estudiante de esta Casa.
“Se trata de un hecho absolutamente reprochable, tanto desde el punto de vista jurídico como desde el punto de vista moral, contrario a los valores de respeto, responsabilidad y cuidado de la vida que promovemos y exigimos como universidad pública. En este sentido, la UNS repudia enfáticamente este lamentable episodio”, expresó Vega.
“Dado que uno de los implicados ha sido identificado como estudiante ingresante de nuestra institución, corresponde informar formalmente a este Consejo sobre el estado de la situación y sobre las competencias que nos rigen: El caso ya ha sido denunciado penalmente y se encuentra en manos de la justicia, que es el ámbito competente para determinar responsabilidades y aplicar las sanciones que correspondan. Esta Universidad no posee facultades para imponer medidas disciplinarias por hechos ocurridos fuera del ámbito institucional, y así lo establece nuestro ordenamiento reglamentario”, agregó.
“Pero aún más allá de ese límite normativo, es pertinente fijar una postura institucional clara, con sentido pedagógico: incluso si existieran herramientas sancionatorias, como comunidad educativa confiamos plenamente en el funcionamiento de las instituciones y en el debido proceso, pilares esenciales de nuestra vida democrática”.
“Entendemos y compartimos la indignación social generada, que es absolutamente legítima. Pero como conducción de esta casa de altos estudios sostenemos un principio fundamental: la UNS educa para transformar, incluso cuando se trata de personas que han cometido errores graves. El fin último de la educación pública debe ser generar espacios de reflexión, reparación y cambio, y hacer los mayores esfuerzos para contribuir a la paz social”, agregó.
“Este posicionamiento de la UNS respecto del cuidado y la protección integral del medioambiente —o de nuestra “casa común”, en palabras del Papa Francisco— lejos de ser declamativo, se expresa en acciones concretas que han ubicado a la UNS como un lugar de referencia. Decenas de proyectos de investigación y extensión vinculados a educación ambiental, flora y fauna tanto marina como continental, así lo demuestran”, expresó, y repasó algunos que pueden verse en el video donde da lectura al documento.
“Para finalizar este informe, quiero hacer un llamado a toda la comunidad universitaria a reflexionar colectivamente a partir de este hecho tan repudiable. Nos cabe la tarea de revisar nuestras conductas sociales e individuales y redoblar los esfuerzos institucionales para seguir construyendo una sociedad más justa, empática y respetuosa de la vida y del entorno que compartimos”, concluye el documento que compartió Vega y que los consejeros y consejeras aprobaron difundir.





