Con el equipo del museo nos preguntamos muchas veces por los lÃmites, los márgenes, de lo que se puede considerar «archivo» en una institución. ¿Qué documenta un repasador, una receta, una forma de bailar? Los bordados que cada miércoles las bordadoras hacen en la cocina del museo, ¿son documentos de qué? ¿Y las charlas, los chismes, las historias que cada una va tramando? ¿Son patrimonio del museo?
En estos dÃas Yanel, una de las bordadoras, estuvo probando borradores de cielos y mares para un futuro bordado colectivo. ¿Qué pasa si se combina pintura y bordado como en antiguas carpetitas para modular o esos paisajes que mezclaban pinceladas con punto cruz?
Ese puede ser un principio para tirar del hilo: entre otras cosas, en cada puntada del relleno de un cielo se documenta una memoria visual y técnica, una forma de aprendizaje, una mirada del mundo. ¡Y ni pensar si nos empezamos a preguntar qué tienen de particular esos cielos! Las nubes de White tal vez sean uno de los documentos sociales más difÃciles de atrapar…





