En Ferrowhite celebramos el día de las y los trabajadores con un mitin polenta.
Formal o informal, privada o estatal, por cuenta propia o ajena, precaria, pluriempleada, muchas veces sin siquiera remuneración, ¿De dónde saca su fuerza la “fuerza laboral”? ¿Y dónde se encuentra?
Es decir, en qué situación pero, también, en qué lugares concretos. ¿Qué espacios reúnen, hoy por hoy, a las y los laburantes en un mundo que astilla la imagen de la vieja clase trabajadora en mil y un identidades que a menudo se perciben como ajenas?
A meter cuchara en estas cuestiones dedicamos el almuerzo de ayer que sentó alrededor de una misma mesa a Fede, quien reparte paquetes para UBER, con el Cholo, que es investigador del CONICET; a Sandra, docente del SUTEBA, con Yesi, que hoy es empleada del museo, pero arrancó a trabajar a los 15 años pelando camarones en su casa.
¿En qué se transforma la vida cuando un sólo trabajo no alcanza, cuando todos trabajan en la familia, cuando el trabajo copa la casa? ¿A quién le reclamás cuando tu jefe es un algoritmo? ¿Qué le pasa a tu cabeza cuando lo que hacés rinde plata pero ningún sentido?
¿Cómo compartir con los más jóvenes las luchas de los trabajadores de otras épocas? ¿Vale la pena sacrificar bienes comunes en nombre de la creación de empleo? ¿Cómo entender estas preguntas en clave histórica? ¿Cómo pasar del rezongo al reclamo y del reclamo a la acción?
Vaciando las botellas del tomate que envasamos hace un mes, vigilando el hervor de cuatro ollas en simultáneo -¿más harina?, ¿menos leche?-, calentando a fuego lento la salsa marchigiana que Alicia tardó tres días en preparar, servimos la polenta, derecho viejo, sobre la mesa para, por un rato, hacer tablas con la realidad y brindar por esos días mejores que acá nadie deja de buscar.
Sin Alicia Siliquini, sin Lolo Vlem, sin Graciela Villablanca, sin Titi Sedrani, sin la olla que nos prestó haciendo honor a su nombre la gente de La Macanuda, ni hablar que esto no salía.
Gracias a ellxs y a los presentes Adriana, Fani, Carlos, Sarita, Javi, Anita, Oscar, Victoria, Gabi, Julieta, Silvia, Guille, Mun, Hilda de la CTA, Ana, Romi y Fer de SUTEBA, Ceci y Leo de UMSUR… la lista es larga. ¿Alguien gusta repetir?





