Hace dĆ©cadas que la Argentina no le presta atención a verdaderos planes de transporte , de puertos y vĆas navegables. Y en los pocos casos que se hizo algo al respecto, trataron ambos temas como compartimientos estancos en lugar de hacerlo como vasos comunicantes, es decir, transporte Ā«junto conĀ» puertos y vĆas navegables .
El transporte, por un lado, y los puertos y las vĆas navegables, por el otro, son de suma importancia para la economĆa de un paĆs. Esto quedó demostrado en muchos estudios internacionales, donde sobran pruebas de que la competitividad de un paĆs (y las posibilidades de crear puestos de trabajo) depende de la eficiencia del sistema de transporte y puertos.
Lamentablemente, esta cuestión no recibió ninguna atención durante muchas dĆ©cadas en el paĆs. Las innegables consecuencias negativas estĆ”n a la vista.
Sin embargo, se dio un muy buen primer paso con la conformación de un ministerio donde la principal función es el transporte.
A los nuevos funcionarios les espera una larga y muy difĆcil tarea, porque el deterioro es tan grande que es sumamente difĆcil realizar ahora un Ā«plan de transporteĀ», incluso para el corto plazo.
Un primer paso para arrancar con la planificación es leer algunos estudios internacionales, muy bien documentados. AsĆ lo hicieron varios paĆses en los aƱos 80 y 90 y, a la vez, encararon sus propios estudios para mejorar la eficiencia del transporte.
En principio, comenzaron a prestar mucha atención a la formación de buenas cadenas de suministro ( supply chains). Fue cuando apareció el tĆ©rmino Ā» logĆstica Ā» que reemplazó al concepto de Ā«distribución fĆsica internacionalĀ». Descartamos la importancia de la logĆstica en la formación de las polĆticas de transporte. Pero los estudios tambiĆ©n demostraron que hay muchos diferentes intereses -incluso encontrados- en las Ć”reas de transporte y de logĆstica.
Entendemos que, por esa razón, deberĆan tratarse en ministerios diferentes. Esto, en nuestro caso, se hizo correctamente.
El abordaje apropiado de la eficiencia en la logĆstica deberĆa partir de otros ministerios, como EconomĆa o Hacienda, por ejemplo, porque una parte fundamental de esa eficiencia se vincula a cuestiones impositivas y a la Aduana.
Y aunque el Ministerio de Transporte no sea quien efectĆŗe estos trabajos de investigación, sĆ deberĆa ser el que Ā«adopteĀ» los resultados para generar el mejor sistema posible de transporte.
Los nuevos funcionarios encontrarĆ”n que la causa de los grandes problemas internos reside en los avances constantes de Ā«fallasĀ» que se acumularon por aƱos y que se podrĆan haber evitado si se hubiera realizado algĆŗn plan de transporte.
Deficiencias
Tenemos ahora un sistema muy deficiente, tal como advierten las economĆas regionales. Pero se nota una tendencia mayoritaria a reclamar nuevos subsidios en lugar de soluciones. Las serias fallas en el sistema de transporte y sus graves consecuencias deben corregirse, y Ć©ste debe ser el primer punto que se debe estudiar muy en serio, tal como realizaron otros paĆses con muy buenos resultados.
Por eso decimos que no hay que empezar pensando en subsidios, porque despuĆ©s desaparece la necesidad de generar una eficiencia real. En un paĆs como la Argentina, con sus grandes rĆos, el transporte por agua (el mĆ”s barato de por sĆ) prĆ”cticamente no tiene participación y es algo que hay que reconstruir desde cero.
Y no usar el transporte por agua de manera eficiente es justamente lo que provoca que el usuario de este modo pague un costo muy abultado por usarlo, sin poder beneficiarse de las ventajas naturales. El transporte por agua ya no puede ni competir con el camión, ni siquiera en largas distancias. Casi dejó de existir. Y la comunidad paga por esta falla un costo enorme.
Mientras en la Argentina el transporte por agua no recibió ninguna atención, muchos otros paĆses comenzaron a explotar sus vĆas navegables al mĆ”ximo y exitosamente, sentando las bases de sus Ā«polĆticas de transporte intermodalĀ», es decir, la polĆtica que promueve el uso de los modos de transporte de la forma mĆ”s eficiente posible. Esta polĆtica ha comprobado sus grandes ventajas y se debe seguir los buenos ejemplos dentro del siguiente precepto: la polĆtica de transporte intermodal es una polĆtica de Estado, no una polĆtica de un Gobierno.
Muchos tienen responsabilidades en la creación de esta polĆtica de Estado. En primer lugar el Congreso: se deben estudiar en el recinto las leyes que tienen que ver con el transporte, recurriendo a asesores profesionales, que analicen los diferentes intereses y definan lo que es de interĆ©s general para todo el paĆs.
No caben dudas de que el mayor interĆ©s del paĆs en este momento es mejorar la competitividad, para volver a crecer y crear nuevos puestos de trabajo.
En segundo lugar deben participar todos los sindicatos, y deben recorrerse los mismos pasos que se mencionaron para el Congreso. La Argentina debe crear nuevos puestos de trabajo y evitar el desbalance que se produce cuando, por generar puestos en una actividad, se impide el crecimiento mayor en otra.
En tercer lugar, deben ser convocadas todas las cĆ”maras empresarias que tienen intereses en el buen funcionamiento del transporte. Sus informes deben ser sometidos al anĆ”lisis del Gobierno, que deberĆ” sopesar los diferentes intereses y fijar las polĆticas que respondan al interĆ©s general.
Muchos otros actores podrĆan o deberĆan ser partĆcipes tambiĆ©n, como las universidades, que realicen una comparación de los sistemas de transporte en otras regiones para luego adaptarlos a nuestro paĆs. Por ejemplo, en lo que hace al transporte por agua, hay grandes lecciones de colaboración y gerenciamiento en la hidrovĆa del Rin (compartido por cinco paĆses) y en el sistema portuario del norte de Europa.
Granero y transporte del mundo
La Argentina, en algĆŗn momento, fue ejemplo en temas de transporte para todo el mundo. Ahora debe volver a dar los primeros pasos.
Muchos creen que el transporte intermodal nació despuĆ©s del contenedor, y que surgió en Estados Unidos o Europa. Pero releyendo nuestra propia historia encontramos que el transporte intermodal ya existĆa en la Argentina muchos aƱos antes de la Segunda Guerra Mundial.
Entre 1870 y 1950, la Argentina construyó una excelente red de ferrocarriles y se hacĆa un extensivo uso de las vĆas navegables. Tuvimos una de las mejores flotas fluviales del mundo y un excelente sistema de Ā«puertos con ferrocarrilesĀ».
En las viejas fotos de las construcciones de los primeros grandes puertos se veĆa, en primer lugar, las vĆas fĆ©rreas al costado de los muelles. Hasta los aƱos 60, los transportes ferroviario y por agua tuvieron un alto porcentaje en la participación del total: se practicaba el mĆ”s puro transporte intermodal en el paĆs.
Esto fue en gran parte porque no habĆa suficientes caminos. Pero como ocurrió en otras partes, tambiĆ©n aquĆ hubo un gran avance del camión a partir de los aƱos 50, que poco a poco fue absorbiendo la mayorĆa del trĆ”fico. Actualmente ha llegado a un extremo donde mĆ”s del 90% del transporte se hace por camión. Para el aƱo pasado, es decir 2015, se estimó que el 93% de los contenedores se movieron por camión, un 6% por tren y 1% por agua.
El ferrocarril, como es bien sabido, es el segundo modo de transporte mĆ”s barato. Sólo recibió un poco de atención en 1995, cuando se concesionaron partes del sistema de trocha ancha (1,676 metro, que ocupa el 20% del total disponible) y de trocha estĆ”ndar. Pero sólo cubrieron una zona en el centro del paĆs, sin alcanzar la periferia. Incluso el Ferrocarril Belgrano -con la mayor extensión y trocha de 1 metro, y clave para las economĆas regionales- se dio en concesión al gremio Unión Ferroviaria, con un resultado no satisfactorio.
En la Ćŗltima etapa del gobierno anterior comenzó la recuperación del sistema de 1 metro de trocha y ahora parece aconsejable comenzar con un exhaustivo estudio del estado en que se encuentra cada tramo de los viejos ferrocarriles, que permitieron aplicar el transporte intermodal en el paĆs cuando el tĆ©rmino no existĆa todavĆa.
Deberemos buscar de quĆ© forma combinar el uso de las tres trochas. Algo ya se hacĆa en los aƱos 80, con los ferrocarriles del Estado. El problema era que en las estaciones de intercambio, donde se juntan dos trochas, el transbordo se hacĆa con bultos sueltos (mucho manipuleo, muchas averĆas y muchos costos). Ahora, con el uso de contenedores (o Ā«cajas móvilesĀ», como se usan en Estados Unidos y Europa) esto mejoró muchĆsimo. En los 80, Ferrocarriles Argentinos inició un estudio de transbordos entre trochas con contenedores domĆ©sticos, que deberĆa retomarse para los planes de mediano plazo.
A partir de lo realizado en los 90, el sistema de trocha de 1,676 metro en general estƔ en condiciones razonables de uso y es el mƔs apto para empezar a explotarse en su totalidad en forma inmediata.
La recuperación del otro sistema de trochas (de 1 y 1,35 metro, en condiciones deplorables a grandes rasgos) debe darse por etapas. En primer lugar debe alimentar al sistema de 1,676 m en los trayectos largos. Para lograrlo hay que empezar a reparar las otras trochas en los trayectos mĆ”s cortos posibles para que puedan funcionar como lĆneas de alimentación (asĆ se hace en Estados Unidos, donde los ferrocarriles clase 2 alimentan a los de clase 1). Es un primer paso hacia el moderno transporte intermodal.
Tres Ɣreas temƔticas
Los anĆ”lisis que reclamamos deben centrarse en tres grandes Ć”reas: el transporte interno de cargas domĆ©sticas; el transporte de cargas de exportación, y el de cargas de importación. El estudio del transporte para el comercio exterior estĆ” muy relacionado con la investigación que debe realizarse en puertos y vĆas navegables.
A propósito, serĆa ademĆ”s interesante prestarles atención a los trabajados realizados al respecto por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre las consecuencias de la enorme crisis en el transporte marĆtimo internacional, que comenzó en 2009 y que va a continuar por varios aƱos mĆ”s.
Como resultado de aquella crisis se ha creado una feroz competencia en el sistema: con los buques de mayor tamaƱo se puede bajar el costo por contenedor transportado, siempre y cuando se pueda llenar tal buque mayor. Pero el tema es que no hay suficientes carga para llenar los nuevos monstruos.
AsĆ, los armadores llevaron al sistema a un cĆrculo vicioso que se caracteriza por la tendencia general a usar buques cada vez mĆ”s grandes (para mejorar su posición en la competencia) y por la falta de carga para llenarlos. Ante esta situación, comenzaron a bajar los fletes a niveles que, a menudo, estĆ”n por debajo de los costos operativos.
Algunos ya comienzan a hablar de autodestrucción porque, mientras sobran buques, o bodega, se siguen construyendo cada vez mÔs buques (y de mayor tamaño), y el único resultado es que el final de la crisis se aleja cada vez mÔs.
Sólo un gran crecimiento en el volumen de las cargas podrĆa ayudar, pero las economĆas estĆ”n dĆ©biles, con lo cual tampoco esto es una opción en el corto plazo.
La OCDE advierte sobre los graves problemas que acarrea el uso de estos enormes buques en las lĆneas de mayor trĆ”fico, es decir Asia y Europa: esos problemas ya se notan en Estados Unidos y en los mercados emergentes, entre los que nos encontramos.
Con la entrada en servicio de un megabuque se quedan afuera los de menor tamaƱo, que van a servir a otros trĆ”ficos. Este efecto Ā«cascadaĀ» hace que muchas veces esos buques sean demasiado grandes para el comercio que requiere la zona (quedaron chicos en un trĆ”fico, y son todavĆa muy grandes para otro), por lo que requieren infraestructuras mayores. Como pretende demostrar la OCDE, este tipo de Ā«economĆa de escalaĀ» no es algo realizado por el interĆ©s general.
Implicancia local
Estas nociones son imprescindibles para los planes aplicados a nuestros puertos y vĆas navegables, por ejemplo, a la hora de analizar los canales de acceso de los buques a los puertos.
Se necesitan estudios serios de costos y beneficios, y comparar cuƔnto cuesta un dragado de apertura y mantenimiento para diferentes profundidades con los posibles beneficios que darƔn los fletes de los distintos buques (que eventualmente toquen puertos argentinos llegando a travƩs de estos canales).
Son estudios sumamente difĆciles de realizar, por eso hay que prestarle atención a lo realizado por la OCDE. Los planes que se leen ahora, y que son muchos, no demuestran en ningĆŗn lado los resultados de la ecuación entre costos y beneficios que mencionamos.
Reiteramos: un plan de transporte debe basarse en una polĆtica de transporte intermodal, que es la encargada de aprovechar cada modo de la manera mĆ”s eficiente posible para obtener asĆ el menor costo en el traslado de las mercaderĆas desde su origen hasta su destino.
Y un pĆ”rrafo aparte para especificar quĆ© debe abarcar el Ćtem costos: el estado de la infraestructura, los niveles de congestión, la cantidad de accidentes y los efectos negativos sobre el medio ambiente. Frecuentemente, en los debates locales, se toman en cuenta sólo los costos Ā«directosĀ», es decir, los que facturan los operadores de transporte. Y suele compararse sólo la tarifa de un camionero para mover una carga entre Córdoba y Buenos Aires con la que cobra el operador ferroviario NCA. Esto es un serio error.
El juego empresario
Para sortear la dificultad intrĆnseca de generar polĆticas de Estado de transporte intermodal es preciso un trabajo conjunto de muchos interesados. Hasta ahora, en la Argentina, se miró demasiado al gobierno para hacer planes de transporte.
Ahora es necesario que los diferentes sectores empresarios jueguen un rol mucho mÔs directo y efectivo. Hay muchos intereses encontrados, por lo que el primer paso debe ser individualizarlos (porque suelen estar ocultos). Los participantes de las cadenas de suministro (los stakeholders) tienen un deber que pocas veces cumplen, razón por la que no hubo ningún tipo de plan de transporte por tanto tiempo.
Los principales interesados en una cadena logĆstica eficiente son los productores, pero hay pocos indicios de que se hayan ocupado del tema. Las cĆ”maras empresarias de productores, en varios paĆses, suelen tener un departamento dedicado al estudio de las cadenas logĆsticas.
Venimos de aƱos de falencias, y uno de los ejemplos mĆ”s claros se notó en 2008 cuando se hizo la audiencia pĆŗblica para la renegociación del contrato de la concesión para el dragado y balizamiento de la vĆa navegable desde Santa Fe al OcĆ©ano.
Por esa vĆa se exporta alrededor del 75% de nuestros granos y subproductos. En ese momento ninguna organización de productores estuvo presente para apoyar un reclamo de los prĆ”cticos -los expertos que asesoran a los capitanes de los buques en la navegación en aguas restringidas- que se necesitaban canales no solamente mĆ”s profundos, sino tambiĆ©n mĆ”s anchos. Esta desatención en su momento causó y sigue causando grandes extracostos por las grandes demoras que existen en la navegación.
Por eso, siendo los productores los principales interesados, deberĆan prestar mĆ”s atención al hecho de que los valores de los granos se forman en los mercados externos y que ellos reciben la suma de este valor en destino, menos todos los gastos que se han estimado en las negociaciones, entre el origen y el destino final del producto.
De esta manera, un plan posible debe comenzar con la participación de los mĆ”s interesados en la formación de un plan eficiente: los productores agrĆcolas y otros industriales. (ANTONIO ZUIDWIJK – LA NACION)





