San Juan es la tierra del sol, cautiva por sus paisajes y genera una atracción especial con su cielo, sumado a las caracterĆsticas del suelo. Tiene una propuesta de vinos y gastronomĆa que ofrecen al visitante un perfecto maridaje entre lo local y las nuevas tendencias, potenciando los productos de la zona y preservando la identidad sanjuanina. Sin dudas, el vino moviliza la vida en San Juan, donde todos tienen una conexión directa o indirecta.
La tradición vitĆcola y vitivinĆcola local es muy importante, impulsada desde los primeros migrantes hasta hoy. Por eso la provincia cuyana es hoy la segunda productora de uva del paĆs, con un poco mĆ”s del 20% de las Ć”reas cultivadas, detrĆ”s de Mendoza, que tiene alrededor del 70%.
Su geografĆa de valles, entre la precordillera y la cordillera, es el escenario ideal para la elaboración de vinos de alta calidad, que reflejan en su color y sabor la identidad sanjuanina. La región, ademĆ”s del vino, tiene una oferta gastronómica variada que potencia los sabores locales e incorpora nuevas experiencias. Esto se da en el marco de un proceso que viene avanzando en los Ćŗltimos aƱos, en el que una camada de jóvenes enólogos y chefs, hacen nuevos aportes sin olvidar las raĆces.
āBuscamos reflejar el lugar, las uvas, expresar la complejidad de un vino a travĆ©s de la simplezaā, explicó Tornello, a partir de la premisa de āser fiel a la identidad del lugar, dado que el Valle de Calingasta tiene condiciones climĆ”ticas y del suelo, condiciones climĆ”ticas distintas, la altitud y el viento nos dan un frescor que permite tener uvas muy sanasā, expresó.
Otro punto es el Valle de Pedernal, a 90 km al suroeste de la capital. Con viñedos a 1.400 metros sobre el nivel del mar, la estancia El Durazno, inició allà a mediados de los 90 el despegue de la zona y abastece de uvas de alta calidad. En ese terreno se elaboran los vinos de Elefante, un proyecto encabezado por el ingeniero agrónomo Felipe Azcona y la enóloga Juliana Rauek, una pareja que comenzó a elaborar botellas en una habitación y hoy llevan adelante una de las principales bodegas boutique de la zona.
La identidad en sus vinos, dice Azcona, es que son āhechos en familia, de manera artesanal, expresando el Valle de Pedernal de manera genuina, dando una trazabilidadā. āNos enamoramos del lugar y hoy hacemos 12 vinos distintos, todas partidas chicas de un lugar natural que da vinos que nos encanta tomar, frescos y frutados, pero con taninos, lo que le imprime su personalidadā, explica.
No puede faltar el recorrido por el Valle de Tulum, en el centro-sur de la provincia, a casi 90 km de la ciudad capital. AllĆ estĆ” la bodega Merced del Estero, con los vinos Mil Vientos, cuyo nombre se debe al viento Zonda, que āgenera un efecto de muchos vientos en la zonaā, detalla Marcelo Onofri, enólogo mendocino que se radicó en San Juan desde 2001. La finca, ubicada a 750 metros sobre el nivel del mar, ofrece vinos de variedades como malbec, cabernet franc, cabernet sauvignon, bonarda y torrontĆ©s.
āLa bondad de sus suelos profundos, con riego tradicional con agua de deshielo de la Cordillera de los Andes, estĆ” muy protegida con un microclima con muy baja incidencia de lluvias y tormentas, sumado a que tenemos mĆ”s de 300 dĆas de sol por aƱo, nos dan uvas muy sanas y de calidadā, explica.
āTrabajamos desde 2005 vinos equilibrados, con expresión aromĆ”tica, acidez bien integrada y redondez en boca en blancos y tintos, que hacen que sean vinos muy ricos para el consumidor, fĆ”ciles para la guardaā, seƱala Onofri. El sello distintivo de Mil Vientos es āsu estilo de equilibrio y madera bien integrada, que elaboramos desde el primer dĆa, dado que entendimos que ese es el estilo que nuestra zona nos daā, puntualizó.

GastronomĆa
La propuesta culinaria es amplia e incorpora nuevos conceptos gastronómicos, integrando los sabores y tradiciones de San Juan. En āMesa Unoā, el chef jujeƱo Alfredo Morales lleva adelante un espacio que nació tras la pandemia para āofrecer una dinĆ”mica de servicio de menĆŗ de pasos mĆ”s ligero, apuntando a un pĆŗblico mĆ”s jovenā, cuenta.
A partir del ātrabajo circularā, y con materias primas de la zona, se fortalece ese vĆnculo. āDesde la carta comunicamos sobre nuestros productores y asĆ los acompaƱamos. Esos son los valores agregados que aporta San Juan. Servimos lo que se consigue alrededor, y si no hay tratamos de generarlo y producirlo en conjunto, eso es lo que distingue a Mesa Unoā, agrega Morales.
āLa Madeleineā nació en 2014 en el centro de San Juan e inicialmente tuvo cafeterĆa, luego sumó la parte de bistrot para cenas y almuerzos. Se trata del proyecto que llevan adelante Mariano Carmona y su esposa Marta Botti, egresados en HotelerĆa y Turismo. āLa Madeleine nació en el seno de la Alianza Francesa de San Juan, nuestra visión siempre fue tener un pedacito de ParĆs en tierra sanjuanina, sin olvidar nuestra idiosincrasiaā, relata Carmona, āconformando nuestra oferta gastronómica basada en la tradicional cocina francesa, aunque siempre con toques regionales, usando productos locales, y de productores de la zona, como elemento distintivoā, afirma. āSomos una opción diaria no solo para quienes trabajan y concurren todos los dĆas al centro, sino tambiĆ©n para todos los turistas que visitan San Juan, con un compromiso con los productores locales y productos Ā“fait Ć la maisonĀ“ para garantizar calidadā, concluyó.
San Juan sin dudas es un lugar Ćŗnico y especial, que en cada espacio expresa sus cualidades y se anima a innovar, con productos y recursos humanos locales, sin olvidar su identidad.
Fuente: Ambito





