El 27 de abril de 1899, la empresa Ferrocarril del Sud inicia gestiones ante el gobierno de la RepĆŗblica Argentina, informando que en virtud del crecimiento de las exportaciones de granos era necesario adecuar las dependenciasĀ portuarias: āLa instalación actual de los muelles (ā¦) sólo permite destinar para la atención de buques 220 metrosĀ lineales (ā¦) el ensanche permitirĆ” disponer de (ā¦) una longitud de 980 metros lineales para que puedan amarrarĀ y atracar buquesā El pedido era firmado por el Ingeniero Guillermo White, quien a poco pide anuencia para prolongar el muelle proyectado con un adicional de madera de 235 metros en lĆnea recta y 65 en curva.
Los alcances de la ley NĀŗ 3334, que aprobaba el contrato de construcción de la lĆnea de BahĆa Blanca a NeuquĆ©n (07 de enero de 1896), autorizaba ademĆ”s, al FCS, para la realización de ampliaciones en los muelles de Ing. White.
El artĆculo 10 de dicha ley decĆa: āSe acuerda a la CompaƱĆa del FCS, autorización para la construcción de muelles, pescantes, depósitos y demĆ”s instalaciones que fuesen necesarias en el puerto de BahĆa Blanca, para la carga, descarga y acomodo de todo lo que constituye el trĆ”fico del ferrocarril, pudiendo al efecto servirle de base su actual instalación, que queda definitivamente incorporada a este contrato, con las modificaciones o ampliaciones que requiera, o construir nuevas instalaciones, segĆŗn convenga a las necesidades del trĆ”fico de todas sus lĆneas, no pudiendo cobrar tarifas mĆ”s altas que las anĆ”logas que actualmente rigen en el Puerto de la Capitalā
Fueron inaugurados el 24 de marzo de 1908, cargando al vapor āHuttonā, en el elevador NĀŗ1, que habĆa sido concluido en enero de ese aƱo. Un aƱo mĆ”s tarde se terminarĆa el elevador NĀŗ 2. Ambos tenĆan el mismo sistema de elevación de cereales e iguales siluetas que le dieron una caracterĆstica definida a la fisonomĆa del puerto.
Ello dada la grandiosidad de la obra para la Ć©poca, su inmenso volumen, sus veinte torres, diez por elevador, y sus aberturas, como ventanas o toberas, equidistantes y simĆ©tricas, para el almacenamiento de los distintos cereales Totalmente construidos en hierro, cada unidad podĆa contener ciento treinta toneladas de cereal. Con espacio para operar cuatro buques u ocho en doble fila, ya que contaba con todos los elementos para embarcar en los vapores la materia prima de los alimentos, en un sistema de pesaje, movimiento y ascensores indispensables.
Pero la labor del embarque de cereales se iba acotando formando un cuello de botella importante cuando las cosechas tambiƩn lo eran.
Corre el aƱo 1927 y el conjunto exportador que integran Arroyo Pareja, Puerto GalvĆ”n y el Puerto local, superan las dos millones de toneladas de cereal embarcadas. Tres aƱos antes, se habĆa alcanzado el rĆ©cord de dos millones quinientas mil toneladas de cereal procesados en los muelles de exportación de cereal. Y las autoridades del Ferrocarril del Sud comenzaron a realizar gestiones ante el gobierno nacional para que se autorizara las ampliaciones de los sistemas de embarque de cereal.
Esta especie de mangrullo de la modernidad, eran cita del turismo que llegaba para conocer de boca de personal especializado los pormenores operativos en la exportación de granos, y admirar su estampa representativa de nuestro puerto.Ā En la medida que a su alrededor, crecĆan monstruos impensables, su importancia fue declinando, por el progreso tecnológico y edilicio.
Un dĆa algĆŗn desaprensivo, dio la orden terminante. āĀæNo sirve? Ā”Fueraā¦!ā Llegó el desguace y la postal whitense de tanto tiempo, desapareció del paisaje. Quedaron los pelos de aceros queĀ las amarraban al piso, como lĆ”grimas vertidas a la insensatez de ese atropello al patrimonio cultural.
Iniciada la dĆ©cada del Ā“30 se levanta en el puerto local, uno de los castillos: los Elevadores de Granos del Ferrocarril del Sud. Dentro de ese marco legal, el representante del FCS, Fernando D. Guerrico, en abril de 1928, somete a la aprobación del Gobierno Nacional un proyecto para construir un elevador de granos de 80.000 toneladas de almacenamiento, con las modificaciones y ampliaciones de los desvĆos existentes que habrĆan de servirle, asĆ como unĀ nuevo muelle de atraque a efectos de aumentar las facilidades de embarque.
El complejo descansarĆa, debido a la inestabilidad del suelo, sobre 5000 pilotes de hormigón armado sistema āVibroā. Estos se colocaban de la siguiente forma: se enterraba hastaĀ la tosca un tubo de acero (provisto de una punta desmontable de acero fundido), dentro del cual se colocaba la armadura de acero del pilote; luego, se procedĆa a verter el hormigón queĀ era convenientemente apisonado para permitir retirar, a su vez, al tubo y para que el desplazamiento de la mezcla ocupara el espacio dejado por aquĆ©l.
Por ese mĆ©todo, con tubos de 0,360 m. de diĆ”metro interior se obtenĆan pilotes de 0,445 m. de diĆ”metro. Sobre los pilotes serĆa construida una platea de hormigón armado, de espesor variable (entre 0,40 a 1,40 mts.), sobre la cual se levantarĆan las distintas secciones del elevador.
Dado que la construcción se efectuó en terrenos ganados al mar, el relleno de los mismos se efectuó usando el material refulado (arena y tosca), del dragado de las dÔrsenas, del nuevo muelle a construir, tarea que efectuaba el FCS con dragas propias.
La empresa encargada de las obras de hormigón armado fue Christiani y Nielsen, con casa matriz en Copenhague, y oficinas en Sarmiento 722 de Buenos Aires. Las instalaciones, del gran elevador, estaban compuestas por una serie de silos de hormigón armado de 80.000 toneladas de capacidad total, con dispositivos para la descarga de 24 vagones a la vez, de 45 toneladas de capacidad cada uno, pudiendo aumentarse la misma, si la operación asĆ lo requerĆa, hasta 48 vagones del mismo tonelaje. Completaban las instalaciones un conjuntoĀ de elevadores y un sistema de cintas transportadoras mecĆ”nicas que en momentos dados permitirĆan el embarque de hasta 6000 toneladas hora.
Dentro del galpón de recepción habrĆa un total de 48 tolvas, o sea 8 debajo de cada una de las 6 vĆas, de las cuales 24 tolvas podrĆan funcionar simultĆ”nea y normalmente. DespuĆ©s de vaciar los vagones en las tolvas, el grano serĆa conducido por medio de cintas transportadoras y entregado a los elevadores de recepción.
Cada cinta y cada elevador tendrĆa una capacidad de 500 toneladas por hora y alimentaba una balanza a tolva con capacidad de 45 toneladas por pesada, o sea el contenido de un vagón, de Ć©sta el grano era enviado a cualquiera de los silos de depósito, a las 14 cintas de embarque o a las instalaciones de limpieza.Ā Las instalaciones de limpieza principales, en nĆŗmero de dos, tenĆan 500 toneladas de capacidad, y contaba cada una con 10 mĆ”quinas limpiadoras de grano āCarter – Sirioā, que quitaban la avena silvestre, impurezas grandes y el polvo liviano, con 85 toneladas hora de capacidad cada una. Se contaba ademĆ”s con 12 despuntadoras Monitor NĀŗ 11, de 25 toneladas hora de capacidad, cada una.
La entrega de granos a los depósitos de almacenaje serĆa efectuada por medio de 6 cintas transportadoras de distribución principales, cada una dotada de dos carros volcadores, accionados por electricidad.Ā Por decreto del 09 de octubre de 1928, se aprueba el plano de ubicación, memoria descriptiva y presupuesto, autorizĆ”ndose al FCS la ejecución de las obras referidas.
La firma Henry Simon Limited, de Manchester, fue la que realizó el proyecto del gran elevador, designado como NĀŗ 3; los NĀŗ 1 y NĀŗ 2 correspondĆan a los elevadores de chapa construidos entre 1908 y 1909. Se instalarĆa, ademĆ”s, un sistema para la recolección y eliminación de polvo. El edificio del depósito principal de granos, consistirĆa en 108 silos circulares, con 470 toneladas de capacidad cada uno y 88 silos intermediarios de 120 toneladas cada uno.
En la sección manipuleo habrĆa tambiĆ©n 70 silos circulares, y 60 intermediarios para depósito, de unas 20000 toneladas de granos, todo esto representaba una capacidad total de almacenaje de 80000 toneladas de granos.
De las 14 lĆneas de cintas transportadoras de granos, algunas serĆan prolongadas en una galerĆa alta (aĆ©rea) de chapa, que conectarĆa el elevador central con los elevadores de chapaĀ NĀŗ 1 y NĀŗ 2, existentes. Otras cintas serĆan llevadas, tambiĆ©n en forma elevada, a lo largo del nuevo muelle de atraque, de 280 metros de longitud, para la operación de cuatro vapores.
Toda la instalación funcionarĆa con energĆa elĆ©ctrica, lo que implicaba la utilización de numerosos motores independientes, todos ellos debidamente protegidos del polvo.
El nuevo elevador fue inaugurado el 11 de junio de 1932, el vapor Mondaley, consignado a la casa Dreyfus, fue el primero en cargar cereal en las nuevas instalaciones.
La operatoria era: Los vagones cargados entraban por gravitación al galpón de recepción,
de 6 vĆas, donde se procedĆa a la apertura y vaciado de las bolsas. El cereal caĆa sobre las tolvas y el cereal, de cada vagón, era transportado transportado hasta las norias que lo elevaban a las tolvas situadas arriba de las balanzas, su eventual limpieza y su enviado por cintas a los sitios de Manipuleo o Principal. TambiĆ©n podĆa ir a embarque directo TambiĆ©n podĆan ser receptores los buques ubicados en los viejo elevadores 1 y 2, desde cualquier lugarĀ de acopio del nuevo elevador.
Todos y cada uno de los silos contaban con cintas que podĆan trasladar el cereal de un lugar a otro casi sin restricciones. Contaba ademĆ”s con mecanismos de disipación de la atmósfera interior con grandes equipos que absorbĆan, el polvo en suspensión, que podĆa hasta ocasionarĀ explosiones peligrosas, para la integridad del personal y de las instalaciones. Para ello caƱerĆas, ventiladores en baterĆas, de distintas potencia y volumen estaban estratĆ©gicamente ubicados en todo el complejo de los elevadores. TambiĆ©n seƱales lumĆnicas, conexiones telefónicas internas, establecĆan fluidas comunicaciones entre los distintos sectores operativos.
La usina aledaƱa, construida al mismo tiempo, estaba casi especialmente destinada a suministrar la energĆa que el funcionamiento del consumo elĆ©ctrico, de los nuevos elevadores, con un aporte de 7000 voltios. El complejo de los elevadores ademĆ”s contaba con una sub usina, para iluminación y fuerza motriz. Contaba con un sistema contra incendios compuesto de 6000 rociadores, 300 baldes con agua estratĆ©gicamente ubicados en todos los pisos, caƱerĆas, internas y externas; bombas de agua que alimentaban los rociadores en formaĀ especĆfica y el servicio de hidrantes.
Los ascensores, cubrĆan los distintos niveles y el desplazamiento solĆa ser cubierto por deslizadores. El Departamento de TrĆ”fico del FCS, tenĆa bajo su órbita y organización laĀ operatoria de este nuevo elevador y en el mantenimiento operaba el Departamento MecĆ”nica de la misma empresa.
A la fecha de inauguración eran representantes locales del Superintendente de TrÔfico el señor. H.H. Jones con los ayudantes señores Hopwod y Langford y del Ingeniero MecÔnico en Jefe del FCS, el ingeniero A. J. Garratt con los señores Leslie y Woodward, de ayudantes.
El costo total del elevador se estimó en 1.000.000 de libras esterlinas, alrededor de 800.000 costaban las instalaciones y maquinarias. El FCS, en la Exposición de Artes e Industrias BritÔnicas, que tuvo lugar en Buenos Aires en el año 1931, presentó una maqueta, a escala, del elevador, también se representaba, en el modelo, la playa ferroviaria y la sección del muelle de embarque.
El gobierno nacional se hizo cargo del monumental elevador, y de los construidos en 1908 y 1909, por acta del 15 de julio de 1944. En el aƱo 1948, el dĆa 27 de noviembre, fue bautizado con el nombre de ā17 de octubre de 1946.ā
El elevador del Ferrocarril del Sud fue el mƔs grande de Sud AmƩrica, tambiƩn lo fue la playa ferroviaria de Ing. White.
El paĆs marchaba para situarse entre los primeros del mundo, llegarĆamos a ser el famoso āgranero del mundo.ā
Era tradicional el axioma, que una buena cosecha, se traducĆa en bienestar para la población de Ingeniero White y la zona de influencia. Hoy con la incorporada Ćŗltima tecnologĆa disponible,Ā con el agregado de bocas de embarque, como Cargill y las empresas del PoloĀ PetroquĆmico, con su producción tecnológica, apenas da empleo a un puƱado de especialistas y se aƱoran los tiempos de esplendor, con persianas bajas y la necesidad de subsistir, conĀ carteles que ofrecen inmuebles en alquiler o venta.
Redacción: Tino Diez
Fuentes:
– Ingeniero Mario R. Minervino
– Libro de EL PUERTO (aƱo 1928)
– Patrimonio Urbano y arquitectónico de BahĆa Blanca (1990)
– La Nueva Provincia ejemplares de fechas 11/10/1928Ā 11/04/1931 y 01/08/1932.
– Archivo fotogrĆ”fico Museo Histórico









