Prende, sí, el taller también se llama Prende porque a veces se comporta como una superficie adherente, pregnante a la huella de todo lo que nos pasa. Incluso por encima.
El sábado, nos visitaron Paula y Lías para enseñarnos a hacer cine con las manos. Dibujando cuadro a cuadro, pegando cosas diminutas sobre la emulsión, uniendo entre sí rulos de cinta perforada, en un ratito nació «La película de la diversión», que estrenamos ahí mismo, en presencia nada más y nada menos que del gran Pancho Casas. Esa fue la matiné.
Luego, en función vespertina, abrimos La Casa del Espía para proyectar «White. Notas del derrumbe», el documental de Paula sobre la historia de las casas rajadas de Ingeniero White, que es un poco la historia de su familia y la de todo un pueblo. Así pasó otro sábado de película.





