Miles de kilómetros, un mismo destino.
Las aves playeras migratorias viajan cada año entre el Ártico y la Argentina, y el estuario de Bahía Blanca es una parada esencial en ese recorrido.
Allí encuentran el descanso y el alimento necesarios para continuar su viaje.
Junto a Larry Niles y Stephanie Feigin, de Wildlife Restoration Partnerships, compartimos una charla sobre la importancia de conservar este ecosistema único, hogar y refugio de especies tan emblemáticas como el Playero Rojizo, hoy amenazado a nivel global.
Porque proteger nuestro estuario también es cuidar la vida que lo elige, año tras año.





