En el Día del Inmigrante, después del acto oficial, el festejo continuó con una entrega de reconocimientos en el frente del Museo del Puerto y luego con una invitación a compartir una mesa larguísima en la Cocina, preparada por el Centro de Colectividades Extranjeras.
En un museo municipal que desde sus inicios cuenta historias de quienes construyeron y
construyen el puerto no pueden faltar las historias de inmigrantes, sus comidas, cantos, relatos y bailes.
Y en estos tiempos que la inmigración se debate públicamente en relación a cómo se construye una sociedad, decir que el puerto de Ing. White se construyó con brazos inmigrantes es advertir también que no se trata sólo de brazos: además hay pensamientos, tradiciones, emociones, modos de hacer y muchísimos saberes.
Porque un puerto, como un país, se configura todo el tiempo con esos movimientos, identidades nuevas y mezclas, también hacia el futuro.





