Llegamos distraídos, cada uno en la suya, pero lo que pasa después nos pasa a todos juntos, a los chicos y a los grandes, enfrascados en atrapar a las criaturas que esconde un pedazo de arcilla, en pescar en un mar de letras el nombre del barco que dibuja nuestra mente. Ese momento se parece a un viaje.
La sala espaciosa del Prende podría ser también la panza de una ballena o la bodega de un bulk carrier. Y el viaje nos lleva lejos. Por un rato, somos trigo y somos krill. Estar de vacaciones implica perder noción de las orillas. Como si el fin de semana pudiera no tener fin.
Con “Allá lejos, un barco”, el taller de dibujo que realizamos junto a Sofía Stefanu, y “Kalfu”, el taller de alfarería mapuche que coordinó Fabiana Méndez, despedimos en este museo a las vacaciones de invierno, agradeciendo a todos los que dieron una mano y se dieron una vuelta para que cada encuentro de “Trenes, camiones y crayones” saliera tan lindo como salió.





