“A la universidad le debo todo: como hijo de ferroviario y ama de casa, no había mucha plata en casa. Y la universidad me ayudó con los pasajes para el colectivo desde mi casa en Ingeniero White, con el comedor, con las fotocopias, para que pudiera estudiar. Sin todo eso, no hubiera podido”, dijo Fernado Lorenzo, a quien se le entregó el Premio “Aaron y Fanny Fideleff de Nijamkin” al mejor doctorado en Química 2025.
Fernando tiene 33 años y a los 18 comenzó en la UNS. Primero, se recibió de Técnico en Medio Ambiente; luego hizo la Tecnicatura en Química, más tarde la licenciatura y el doctorado en Química.
“Descubrí el amor por la docencia y la investigación a lo largo de mi formación. En 2020 estuve a punto de dejar el doctorado; la pandemia y la muerte de mi madre me afectaron mucho, pero gracias a los docentes y a mis amigos continué”, contó.
Desde 2019 es ayudante en Fundamentos de Química Orgánica y en Química Aplicada e investiga en el INQUISUR, donde tiene una beca del CIN para su posdoctorado.
“Vengo en bicicleta a dar clases desde White todos los días; el premio me alivió mucho económicamente, me permite pagar el alquiler más tranquilo. Me largué a llorar con mi pareja cuando me avisaron, es una caricia al corazón, un mimo a todo ese esfuerzo de años”, dijo.
El Premio nació en 1973, cuando Fanny Fideleff de Nijamkin donó en su testamento una casa a la Universidad Nacional del Sur para que, con el dinero obtenido por su alquiler, se creara una distinción al mejor doctorado en Química de cada año, que conserve su legado y el de su esposo Aaron.
“La universidad me formó y me convirtió en lo que soy y ojalá pueda devolver todo lo que me dio, soy muy agradecido a la UNS y toda la comunidad”, dijo Fernando, quien recibió el diploma de la distinción, en la colación de grados de las 10. El valor de un año del alquiler de la propiedad ya lo había recibido.
“A los chicos de White siempre les digo que se puede, que tenés ayuda, que no estás solo, que la UNS es para todos”, contó.





