El emblemático bar frente a la Estación Sud abre sus puertas este sábado 25 de abril para una nueva jornada de «Un vermut con la historia». Entre anécdotas de Gardel y el recuerdo de nuestras islas, el ciclo «Bahía Blanca No Olvida» promete una tarde de profunda identidad nacional.
Hay lugares que no son solo paredes y mesas de madera; son cápsulas del tiempo. El Café Miravalles, en la Avenida Cerri 777, es uno de ellos.
Allí, donde alguna vez Carlos Gardel apuró un café antes de subir al tren y donde los hermanos Visconti compaginaban versos entre copas, el próximo sábado 25 de abril a las 19:30 hs se volverá a encender la mística del encuentro.
Bajo la dirección del escritor y gestor cultural José Valle, el ciclo «Un vermut con la historia» presenta una edición de alta sensibilidad: la charla «Malvinas». En un ambiente que conserva la esencia de las antiguas pulperías y los boliches de antaño, la memoria colectiva se sentará a la mesa para honrar a nuestros héroes.
La jornada contará con el rigor y la pasión del historiador César Puliafito, quien coordinará el panel integrado por Guillermo De La Fuente y Alejandro Meringer. No será una conferencia rígida, sino un diálogo de café, de esos que fluyen mejor cuando el entorno respira historia.
Como la cultura popular argentina no se entiende sin su banda sonora, la música será el hilo conductor de las emociones. Las voces de Dai Redolfi y Cristina Marinissen pondrán marco artístico a una tarde donde el tango, el folklore y el debate se funden en un solo abrazo.
Fundado frente a la Estación Sud, el Miravalles debe su nombre a la geografía vizcaína, pero su corazón es puramente bahiense. Durante décadas, fue el puerto seco para viajeros, artistas y vecinos. Por sus mesas pasaron figuras de la talla de Luis Sandrini, Nicolino Locche,José Marrone, Tito Lusiardo y Antonio Maida, buscando ese refugio selecto que siempre supo distinguir la bohemia sana de la trasnochada.
Hoy, ese «cúmulo de afectos y querencias» que es el Miravalles invita a la ciudad a recuperar la sana costumbre de la charla presencial. La actividad, fiel al espíritu democrático de los viejos cafés, será de entrada libre y gratuita.
Una oportunidad única para levantar el vaso de vermut, mirar las fotos en las paredes y entender que, mientras haya memoria y un bar abierto, Bahía Blanca no olvida.





