Recordamos con dolor a quienes ya no están y acompañamos a sus seres queridos.
También rendimos homenaje a lo mejor que tenemos: nuestra gente.
Una comunidad que no le soltó la mano a nadie y que, cuando más lo necesitó, también recibió y agradece el abrazo solidario que llegó desde muchos lugares del país y del mundo.
No fue un año fácil, pero no nos rendimos. Caminamos juntos, sosteniéndonos unos a otros.
Y gracias a esa unión y ese temple, Bahía no se doblegó, se puso de pie y hoy renace.





