Hay rincones donde el tiempo parece pedir permiso para entrar, y el Café Miravalles es uno de ellos. AllÃ, entre el aroma al café de siempre y el tintineo de los hielos en el vaso de vermut, la memoria se vuelve melodÃa.
El próximo sábado 28 de marzo, a las 19:30 horas, ese refugio de madera y estaño abrirá sus puertas para una ceremonia del corazón: un tributo al bolero y al inolvidable Daniel Riolobos.
No es solo música; es el eco de una educación sentimental que atravesó generaciones. El bolero, ese género que nació en 1883 en Santiago de Cuba con las «Tristezas» de Pepe Sánchez, ha sabido conquistar el mundo hasta ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2023.
Pero en el Miravalles, los tÃtulos sobran. Lo que importa es la palabra dicha al oÃdo, el drama de un amor perdido o la esperanza de un encuentro, rescatados por el ciclo «Un vermut con la Historia».
Con entrada libre y gratuita, la cita promete revivir la mÃstica de los cafetines de antaño, donde la charla entre amigos y el placer de la música en vivo se funden en el clima Ãntimo del atardecer.
La jornada contará con una charla histórica a cargo del gestor cultural José Valle, quien pondrá en contexto la importancia del género y la trayectoria de Riolobos.
El elenco convocado para esta edición no es casual; reúne a intérpretes que conocen a la perfección el código de la música de cercanÃa y la intensidad emocional que el bolero requiere:
-Gaby «La voz sensual del tango»: Aunque es una de las referentes más importantes del tango actual, Gaby posee una versatilidad que le permite abordar el bolero con una calidez única. Su capacidad para matizar y su presencia escénica aseguran una interpretación apasionada de los clásicos que inmortalizaron el género.
Leandro Fernández Suñer: Con una voz melodiosa y un estilo que remite a los grandes galanes de la canción, Fernández Suñer es el encargado de aportar la elegancia y el fraseo clásico que el homenaje a Daniel Riolobos exige.
Jorge Maza: Un experimentado de la escena local que sabe cómo conectar con el público a través del recuerdo. Su interpretación suele ser un puente entre las generaciones que crecieron escuchando estos ritmos en la radio y quienes hoy los redescubren.
Adriana Val: Reconocida por su sensibilidad, Val aporta una veta nostálgica y delicada. Su participación es clave para recrear esa atmósfera Ãntima de los cafetines donde la letra de la canción es la verdadera protagonista.
Teresa Del Valle: Su voz completa el abanico sonoro de la noche, aportando la madurez y el sentimiento necesarios para redondear un tributo que promete ser, ante todo, una caricia al alma de los asistentes.
Con esta propuesta, el Miravalles reafirma su lugar como refugio de la cultura popular, invitando a los bahienses a una velada donde la nostalgia y el talento local se dan la mano frente a un vaso de vermut.





