AdemÔs de los impactos en las boletas individuales de cada usuario, en las últimas horas creció la preocupación por los efectos que tendrÔ la reducción de la ayuda estatal en una serie de actividades, especialmente en los consorcios, unidades recreativas y sociales, y el sistema de salud.
SegĆŗn el anuncio oficial, no hay ningĆŗn tipo de discriminación por uso de los espacios, sino que en el caso de la energĆa y el gas se estableció una serie de topes por consumo para delimitar el mantenimiento de los subsidios.
Esos lĆmites estĆ”n calculados sobre la base del uso cotidiano de una casa familiar y no tiene en cuenta ningĆŗn otro parĆ”metro con lo cual se esperan fuertes subas en otras actividades.
En consecuencia, toda aquella unidad que supere los 400 kwh por mes, o los metros cĆŗbicos establecidos para cada Ć”rea, ingresarĆ” a āNivel 1ā y en ese caso perderĆ” la totalidad del subsidio.
La situación mÔs visible es la de los consorcios, cuyo consumo mensual estÔ muy por encima del tope fijado, y por lo tanto que utilice por encima de los 400 kwh se pagarÔ a tarifa plena.
Por lo tanto, ademƔs de la factura individual quienes viven en edificios deberƔn afrontar un fuerte aumento en las expensas por el alza en los gastos comunes. Cabe apuntar que este sector tambiƩn deberƔ hacer frente al incremento salarial para el gremio de los encargados.
Pero tal como estĆ” redactada, la norma tambiĆ©n alcanza a otras actividades muy demandantes de energĆa como por ejemplo clĆnicas y sanatorios. Los centros estatales deberĆ”n costearlo de las arcas pĆŗblicas, pero en el caso de aquellos establecimientos a cargo de sindicatos impondrĆ” una erogación que pondrĆ” en jaque las cuentas. Y en el caso de las privadas habrĆ” un traslado directo al costo de la cuota mensual.
La inquietud y malestar fue creciendo con el correr de las horas y las redes sociales fueron caja de resonancia de la preocupación de los consumidores.
TambiĆ©n se puso la lupa sobre los clubes, especialmente aquellos que cumplen funciones sociales y que en la mayorĆa de los casos son solventados voluntariamente por sus socios. Al igual que en el caso de las prepagas, los clubes de mayor envergadura podrĆ”n tomar la opción de recargar las cuotas, pero no es el caso de las instituciones barriales.
Cabe recordar que la presión social obligó a Mauricio Macri a exceptuar a este sector del aumento de tarifas que implementó en 2017.
La situación tambiĆ©n promete ser crĆtica para el caso de los comedores y merenderos donde el incremento en el gas impactarĆ” en mayor medida.
Si bien desde el gobierno se quiere evitar hablar de ātarifazoā, por el momento la āredistribuciónā no contempla una serie de factores sociales que multiplicarĆ”n el efecto del aumento anunciado.
Desde del gobierno dejaron trascender que podrĆa haber alguna medida para el caso de los consorcios, pero por el momento no hay precisiones. (NA).





