La nueva administración portuaria nacional ha realizado admirables esfuerzos por bajar los costos portuarios obteniendo una reducción, entre otros, del costo de la estiba, de los servicios sanitarios y recientemente una significativa reducción en las tarifas de practicaje y pilotaje.
Sin embargo, si bien con ciertos fundamentos se propone que esas bajas de costos no se estarĆan trasladando directamente a los valores de los fletes marĆtimos, lo que no resulta controvertido es que el nivel de productividad portuaria afecta directamente la competitividad del comercio por agua. No obstante ello, sobre ese espinoso asunto, aĆŗn no hay muchas voces revelando preocupación.
El nivel de conectividad y la distancia entre los centros de producción y consumo son factores que influyen en el costo del comercio marĆtimo. MĆ”s distancia entre puertos genera mĆ”s tiempo de navegación, por ende mayor costo.
Sin embargo, esta relación no es lineal, pues ciertos sobrecostos, no estĆ”n relacionados con la distancia geogrĆ”fica sino con lo que se denomina; Ā«distancia económicaĀ». Es decir, la distancia geogrĆ”fica, no se relaciona directamente con los valores en los fletes, sino que distancia y valor de flete presentan una dĆ©bil correlación estadĆstica. (Venables, 2001).
Por lo tanto, mĆ”s que la distancia geogrĆ”fica, es el nivel de conectividad, entendido como la productividad de la cadena logĆstica, incluido su componente portuario, la que influye con mayor fuerza en los valores de los fletes marĆtimos.
Por consiguiente, duplicar la productividad en los extremos de una ruta marĆtima, tiene el mismo efecto en el costo del transporte marĆtimo que un acercamiento del 50% en la distancia geogrĆ”fica. (UNCTAD, 2016).
Sin embargo, debe ser parte de una polĆtica integral de transporte, ya que las inversiones privadas en infraestructura portuaria, solo logran aumentar la productividad del comercio marĆtimo si no se limitan a desplazar los cuellos de botella hacia otros nodos del sistema.
Investigaciones recientes revelan que, en el complejo portuario agroexportador, el ritmo de embarque promedio no llega al 50% del ritmo de embarque que las terminales podrĆan alcanzar.
Del mismo modo, los buques que arriban para cargar sufren una demora logĆstica promedio para iniciar sus operaciones que ronda los de 8,5 dĆas, con picos de hasta 26 dĆas. Estos 8,5 dĆas de espera promedio representan un costo oculto casi equivalente al total de las tarifas portuarias que el buque debe solventar en la escala.
Variables
La aventura marĆtima es una actividad que dista mucho de ser completamente previsible, pues no se pueden controlar la mayorĆa de las variables que la afectan. Por lo tanto, congestiones portuarias inesperadas debido a huelgas, lockouts, conflictos, etc. extienden la estadĆa del buque en puerto generando costos ocultos que pueden llegar a ser mucho mĆ”s significativos que los costos portuarios explĆcitos.
Lamentablemente, en el entorno del complejo portuario agroexportador, se evidencia un elevado nivel de conflictividad que genera una cantidad significativa de dĆas por aƱo en donde se producen interrupciones en el funcionamiento portuario.
Del mismo modo, las demoras que pueden ocasionar ciertos procesos burocrĆ”ticos impuestos por los organismos pĆŗblicos, tales como las demoras a las operaciones ocasionadas por los prolongados tramites que sufren los buques y las cargas, parsimoniosas inspecciones generalmente redundantes, retrasos en la tramitación aduanera, etc. imponen un arancel oculto al comercio por vĆa marĆtima de entre el 0,6 al 2,1 por ciento por cada dĆa de demora. (Hummels, 2013) Sin embargo, no serĆa del todo exacto atribuir el bajo nivel de productividad exclusivamente a estos factores.
Para que un sistema portuario alcance su mÔximo nivel de performance debe lograr la mÔxima eficiencia económica. Sin embargo, para ser económicamente eficiente, debe alcanzar como primera medida su mÔxima productividad.
Esta condición sine qua non se basa en que el costo promedio por unidad baja a medida que con la misma cantidad de recursos, o con una combinación mÔs adecuada, se obtiene mayor cantidad de producto.
En sĆntesis, si un sistema portuario es improductivo, no puede ser nunca económicamente eficiente. Del mismo modo, si no es económicamente eficiente, tampoco serĆ” capaz de maximizar sus ingresos de manera competitiva, percibiendo quizĆ”s tarifas mĆ”s elevadas para obtener rentabilidades positivas.
La productividad portuaria deberĆa comenzar a estar en el foco de las prioridades de los gestores portuarios. La actual administración nacional ha logrado sustanciales logros al reducir ciertos costos del sistema, logros que no conseguirĆ”n ser visibles si son derrochados en disimular una productividad que aĆŗn tiene mucho que mejorar. QuizĆ”s, ahora que ya se han hecho significativos avances en los costos, vaya siendo tiempo de comenzar a hablar un poco mĆ”s de productividad portuaria.
Fuente: Nuestromar





